En resumen
- Un muro de piedra de 60 cm atenúa una señal de 5 GHz entre 20 y 30 dB, es decir, un factor de 100 a 1000 en potencia.
- Un repetidor reduce a la mitad el caudal, porque cada paquete recorre dos veces el mismo enlace de radio.
- Lo que funciona de forma fiable: varios puntos de acceso, cada uno conectado por cable.
- Donde no se puede pasar cable, un enlace exterior punto a punto casi siempre supera a un repetidor interior.
Una finca típica tiene muros exteriores de entre 50 y 80 centímetros, a menudo de piedra natural con mortero de cal, tabiques interiores de ladrillo macizo y forjados de hormigón armado. Precisamente esa construcción es la que mantiene la casa agradable en verano — y la que impide que un único router en el salón alcance el resto.
Qué le hace el muro a la señal
La potencia de radio se mide en decibelios y la escala es logarítmica: 10 dB de atenuación significan una décima parte de la potencia, 20 dB una centésima, 30 dB una milésima. Los valores que medimos habitualmente en Mallorca están en este orden:
| Obstáculo | 2,4 GHz | 5 GHz |
|---|---|---|
| Tabique de pladur | 3–4 dB | 4–6 dB |
| Tabique de ladrillo macizo, 12 cm | 6–10 dB | 10–15 dB |
| Muro de piedra, 60 cm | 15–20 dB | 20–30 dB |
| Forjado de hormigón armado | 15–25 dB | 25–35 dB |
Dos cosas llaman la atención. Primera: 5 GHz pierde bastante más que 2,4 GHz. Justo la banda que ofrece las velocidades altas es la que peor atraviesa los muros gruesos. Segunda: dos muros de este tipo seguidos bastan para dejar una señal utilizable al nivel del ruido. El teléfono sigue mostrando una barra, pero la conexión se corta en cada videollamada.
Por qué un repetidor empeora la situación
Un repetidor recibe el wifi y lo vuelve a emitir, con la misma tarjeta de radio y en el mismo canal. Cada paquete de datos atraviesa el aire dos veces. El caudal útil se reduce a la mitad solo por el principio, antes de que intervenga ningún muro.
A esto se suma un segundo problema: el repetidor solo puede retransmitir lo que él mismo recibe. Si se coloca donde la señal ya es débil, distribuye una señal débil, eso sí, con la barra llena en el móvil. De ahí viene la frase tan habitual: «tengo wifi completo, pero no carga nada».
Y en tercer lugar, muchos dispositivos se aferran obstinadamente a la estación que eligieron. Siguen conectados al repetidor mucho después de que usted se haya sentado de nuevo junto al router. Este comportamiento se conoce como sticky client y solo se corrige desde la red, no desde el dispositivo.
Qué funciona en su lugar
Puntos de acceso en vez de extensión de alcance
La solución sólida es poco espectacular: en lugar de retransmitir una señal, se instalan varios emisores, cada uno conectado por cable. Cada punto de acceso cubre su zona a plena potencia, todos comparten el mismo nombre de red y el dispositivo cambia automáticamente al desplazarse.
Como regla general para una finca: un punto de acceso por planta, más uno por cada parte del edificio separada por un muro exterior. Una casa de invitados en el jardín siempre necesita el suyo. Los equipos se alimentan por el propio cable de red (Power over Ethernet), de modo que basta una línea por punto, sin enchufe en el techo.
Cuando no hay cable
Pasar cable en un edificio existente suele ser más laborioso en Mallorca que en Alemania: hay que rozar, enlucir y pintar. Dos vías funcionan bien en la práctica:
- Por fuera en lugar de por dentro. Un cable tendido por la fachada o enterrado en tubo corrugado evita el muro por completo. Suele ser la solución más sencilla y duradera.
- Enlace direccional punto a punto. Dos antenas con visión directa — por ejemplo del tejado principal a la casa de invitados — cubren sin problema varios cientos de metros, porque no hay ningún muro de por medio. A diferencia de un repetidor, ese enlace trabaja en su propio trayecto y no resta caudal dentro de la casa.
El powerline por la red eléctrica lo mencionamos deliberadamente en último lugar. En edificios antiguos con varios circuitos, tiradas largas e inversores fotovoltaicos, los resultados son difíciles de prever. Sirve como solución provisional, no como base de una casa.
El exterior suele olvidarse
En Mallorca buena parte de la vida transcurre fuera, y justo ahí el wifi termina a menudo en la puerta de la terraza. Para piscina, terraza y jardín vale una regla: un punto de acceso para exterior va fuera, no detrás del cristal. Las ventanas modernas llevan una capa metálica que atenúa la radio casi tanto como un muro de ladrillo.
Tenga en cuenta además el rango de temperatura del fabricante. Un equipo expuesto al sol de verano bajo un alero alcanza sin dificultad 60 °C o más.
Breve lista de comprobación antes de comprar
- ¿Cuántos muros exteriores e interiores hay entre el router y la zona problemática?
- ¿Existe una vía para el cable: por fuera, en tubo, por el desván?
- ¿La casa de invitados, la piscina o el garaje son edificios propios? Entonces necesitan su propio punto de acceso.
- ¿La línea de internet da para ello? Un wifi mejor no acelera una línea lenta.
- ¿Quién se ocupa de las actualizaciones? Los puntos de acceso necesitan mantenimiento como cualquier otro equipo.
Qué significa esto en la práctica
En casi todas las fincas que asumimos encontramos la misma historia: primero un repetidor, luego un segundo, después un tercero, y al final una red en la que ya nadie sabe qué equipo está conectado a cuál. Sustituirlo todo por dos o tres puntos de acceso cableados resuelve por lo general no solo el problema de cobertura, sino también los cortes que hasta entonces se achacaban a la línea de internet.
Si no está seguro de cuántos puntos necesita su casa, se puede medir in situ en algo más de una hora. Después sabrá qué hace falta — y también qué no.
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