El fallo que encontramos casi siempre
Rara vez es que no haya copias. Lo habitual es una copia configurada hace años que lleva meses sin ejecutarse bien — y que nadie ha mirado, porque cuando falla no avisa a nadie. Se descubre el día que hace falta, que es exactamente el peor día posible.
El segundo fallo más frecuente: la copia está en el mismo edificio que los datos. Sirve contra un disco roto. No sirve contra un robo, un incendio ni una inundación.
Cómo lo montamos
Tres copias, dos soportes, una fuera. Es el mínimo razonable y el que aplicamos por defecto: los datos originales, una copia local rápida para restaurar en minutos, y una copia fuera del edificio para el caso serio.
Protegida contra borrado. Un cifrado malicioso busca las copias antes de cifrar los datos — por eso el destino externo se configura de modo que no se pueda modificar ni borrar durante un plazo definido, tampoco desde dentro de su red.
Cifrada antes de salir. Los datos se cifran en su red y viajan cifrados. La clave no está en el destino.
Con aviso cuando falla. Un trabajo de copia que termina con error tiene que llegar a alguien. Ese alguien somos nosotros si mantenemos la instalación.
Y comprobada. Restauración de prueba periódica, con el resultado por escrito. Es la única forma de saber que funciona.
Qué se copia
Servidores completos, no solo carpetas — restaurar un sistema entero es mucho más rápido que reinstalarlo y volver a configurarlo. Además, buzones y ficheros de Microsoft 365, que mucha gente da por copiados y no lo están: Microsoft garantiza su servicio, no la recuperación de lo que alguien borró hace tres meses.
En propiedades con videovigilancia, las grabaciones se tratan aparte: ocupan mucho, se conservan un plazo limitado por normativa y rara vez tiene sentido guardarlas igual que los datos de trabajo.
Cuánto se tarda en volver
Esa es la cifra que conviene decidir antes, porque determina todo lo demás. No es lo mismo aceptar medio día de parón que necesitar estar funcionando en una hora — el segundo caso exige una copia local rápida y, según el caso, un equipo de reserva.
Lo hablamos al principio y le decimos qué implica cada opción en dinero. Prometer una cifra sin conocer su instalación no sería serio.
Revisión de lo que ya tiene
Si ya hay copias en marcha, empezamos por comprobarlas: qué se copia de verdad, cuándo se ejecutó la última vez con éxito, si se puede restaurar y si sobreviviría a un incendio. Al terminar tiene un informe con lo que encontramos, y le decimos con franqueza si basta con ajustar lo que hay.
FAQ
Ya hacemos copias. ¿Para qué revisarlas?
Porque casi nadie comprueba si se pueden restaurar. El fallo más frecuente que encontramos no es la falta de copia: es una copia que lleva meses sin ejecutarse correctamente y que nadie ha mirado, porque no avisa cuando falla.
¿Vale con un disco externo?
Para un ordenador personal puede bastar. Para una empresa no, por tres motivos: se queda en el mismo edificio, nadie lo cambia cuando toca, y un cifrado malicioso también alcanza al disco que está conectado.
¿Qué es la regla 3-2-1?
Tres copias de los datos, en dos soportes distintos, una de ellas fuera del edificio. Es el mínimo con el que una copia sigue existiendo después de un robo, un incendio o una inundación.
¿Protege esto contra un cifrado malicioso?
Solo si la copia no se puede borrar ni sobrescribir desde el sistema atacado. Trabajamos con almacenamiento que impide la modificación durante un plazo definido, precisamente para ese caso.
¿Dónde se guardan los datos?
En destinos dentro de la Unión Europea, cifrados antes de salir de su red. Le decimos exactamente dónde acaban antes de empezar, no después.
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